La Misa es el medio principal que Dios ha establecido para aplicar
los méritos que Cristo ganó en la Cruz para toda la humanidad.
Para recibir todos los méritos disponibles es necesario participar
con fe. Cuanto mas fe se viva la Santa Misa, mayor gloria se le
ofrece a Dios y mayor la gracia que se recibe, no solo para los
participantes sino para la humanidad.
Cristo se hace presente en la eucaristía: En el sacrificio de la misa, en el ministro que celebra, y en las especies del pan y el vino.
Los efectos más importantes de la eucaristía son:
La eucaristía no es un sacramento más, sino el sacramento por excelencia. Sin la eucaristía no habría Iglesia. La Iglesia es convocada a la eucaristía por Jesucristo Al celebrarla muestra nuestra unidad y crece como pueblo de Dios y misterio de comunión con El y con todos hombres y mujeres del mundo. La comunión renueva, fortifica y profundiza esta incorporación realizada ya por el Bautismo.
- Acrecienta nuestra unión con Cristo
Lo que la comida material produce en nuestra vida corporal, la comunión lo realiza de manera admirable en nuestra vida espiritual. La comunión con la Carne de Cristo resucitado conserva, acreciente y renueva la vida de gracia recibida en el Bautismo.
El cuerpo de Cristo que recibimos es entregado por nosotros y la Sangre que bebemos es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Por eso la Eucaristía no puede unirnos a Cristo sin perdonarnos al mismo tiempo los pecados cometidos y preservarnos de los futuros pecados.